Empiezo a abrir mi corazón a todos vosotros sin saber muy bien qué me voy a encontrar en él. No sé cómo me encuentro hoy, es miércoles y no tengo clase, por tanto, demasiado tiempo para pensar, para sentir y para dejar de sentir.
Tengo pareja desde hace 11 meses, así que lo primero que encuentro cuando abro mi corazón es a él. Encuentro todo ese amor que me da y el que espera para ser dado a él, creo que ambos están en equilibrio, si es que el amor entiende de equilibrios.
Si busco un poquito más en mi corazón puedo encontrar a muchas más personas, personas que hoy en día siguen ahí, a mi lado, y personas que hace tiempo marcharon de mi vida pero que dejaron una huella, una huella que no me atrevo a calificar de buena o mala, el tiempo ya dirá.
Mi corazón ahora late lento, muy diferente a cuando estoy con él, entonces, late rápido, con fuerza, con una fuerza que sólo es capaz de darme él, una fuerza que me ayuda a vivir cada día, una fuerza que me anima a seguir luchando hacia delante, fuerza que me ayuda a seguir viva. Si no hubiera encontrado esa fuerza, si no se hubiera cruzado él en mi camino, hoy, hoy no sé si podría estar escribiendo esto, no sé dónde me encontraría ni siquiera si me encontraría en algún lugar.
Sí, lo he pasado mal. Con motivo o sin motivo, pero no puedo obviar que en el fondo de mi corazón, allí, casi enterrada, hay una herida que a veces se cierra y a veces se ensancha, una herida que a veces parece como si no estuviera y en cambio otras se hace presente en forma de dolor, de daño, de sufrimiento y duele. Esa herida no se cura, no cicratiza, ni creo que lo hará, estará ahí, a mi lado, en mi corazón, a veces presente y a veces ausente, pero eso sólo dependerá de mí.
Hoy en día todavía hay momentos en los que esa herida duele y en los que no puedo hacer nada más que dejar que unas lágrimas amargas recorran mi rostro apagado. Pero también hay días buenos, días en que esa herida parece que no existiera y en mi rostro se dibuja una sonrisa que es capaz de hacer sombra al sol. Todo depende del día.
Hoy es un día más, pero no sé si es de esos en los que la herida duele o en los que pasa desapercibida. Sólo sé que hoy estoy aquí y que él no está a mi lado. Ahora mismo él estará trabajando, luego llegará a casa cansado, comerá y quizá se eche una siesta. Despertará para seguir trabajando en casa, leerá un poco mientras la noche caiga y quizá piense en mí. Pero no me escribirá nada hasta bien entrada la noche, él no es como yo, no tiene la necesidad de escribirme un mensaje para ver cómo me encuentro, simplemente hace su vida y de vez en cuando se acuerda de mí, pero dice que me echa de menos y le creo, no porque tenga que creerle sino porque es capaz de demostrarlo. Pero a mí se me hace duro estar así, pasar el día sin apenas saber de él aunque sepa lo que está haciendo a cada momento pues la rutina es dueña de la vida de cada uno. Pero esta situación apenas lleva una semana, antes, le escribía mensajes al movil siempre que podía interrumpiendole o no, necesitaba saber como estaba, igual que ahora. Pero antes no habíamos tenido aquella conversación que está claro que me dejó tocada. Nuestra relación es complicada por muchas cosas, incluyendo que tanto él como yo somos bastante complicados de por sí.
A pesar de todo, nos queremos. A pesar de todo le tengo ahí cuando le necesito y él me tiene aquí. A pesar de todo estamos bien el uno con el otro cuando estamos juntos, estamos a gusto, cómodos y nos lo pasamos bien, incluso a veces me hace feliz. Es muy dificil hacer feliz a alguien que nunca ha sabido ser feliz, pero él es capaz de hacerlo. Me hace feliz y le quiero. ¿Qué más se puede ir? Que él también sea feliz...pero eso ya es más complicado.
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1 comentario:
Hola Nami...
Yo creo que todas las heridas cierran, algunas tardan más que otras, incluso años, por lo profunda que fueron... Claro que nos quedará el recuerdo de ellas pero trata de no ver el dolor que te causaron, sino la experiencia que añadieron a tu vida, ya que de todos los errores, fracazos, dolores se aprende algo...
El amor es complicado en su esencia, en toda relación de pareja hay q ceder en algunas cosas pero la otra persona también tiene que hacerlo, tiene que ser reciproco, porque sino se siente el vacío... Él no te manda mensajes tanto como vos porque es distinto, sé que a veces es lindo ver que la otra persona nos demuestra que se acuerda de nosotros, pero el hecho de que no te mande un sms no quiere decir q no piense en vos...
Suerte con tu blog, sirve bastante para desahogarse, a mi me ayuda bastante...
Besos.
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