Bueno, cuánto tiempo hacía que no escribía por aquí! La verdad es que se nota cuando la universidad te come todo el tiempo y el poco tiempo libre lo usas para estar con los amigos o tu pareja.
En todo este tiempo, las cosas han mejorado bastante. El 27 de Noviembre hice un añito con mi pareja! Dos días antes, un sábado, fue un día duro, pues el dia anterior habiamos quedado y me habia notado rara y me dijo en el sms de la noche que le contara mis preocupaciones. Entonces, el sábado por la mañana le escribí en un sms que a veces tenia la sensació de que hacíamos vidas paralelas, de que aunque me dijera que tenia su casa para ir a trabajar que no era así...que en la cama llevaba muchos meses muy pasivo, que entendía que podía ser porque en estos meses ha tenido muchas dudas y ha estado muy cansado, pero que aún así sigo esperando el día en que tome la iniciativa para...para hacer el amor (sí, todavía sigo virgen, no preguntéis por qué, porque no lo sé) y que ya no sabía si era porque no quería o porque ya no le atraía o qué (mi autoestima siempre es pésima). Y bueno, esa tarde quedamos y fuimos a su casa y estuvimos hablando un poco y me dijo que no me quería dejar, aunque tengamos esos problemas, que se pueden solucionar, que me sigue queriendo y que no me va a dejar escapar porque valgo mucho. Al levantarnos y vestirnos, cogí las dos pulseras que había comprado hacía tres días para el año, en las cuales ponía un "Forever" y de la plaquita esa colgaba la inicial de cada uno, pues las puse en la mesita de noche y me quedé en el comedor esperando a que las viera. Cuando las vio primero dijo que no me dejara las pulseras, porque pensaba que eran mías y me las había quitado para entrar en la cama, pero entonces encendió la luz y vio qué eran y se sorprendió mucho, se rió, vino y me dio un besazo. Y estuvo bastante tiempo intentando ponerse la suya (la que tiene mi inicial) él solo, pero no pudo además de que le va un poco pequeña. Ya en el coche me dijo que había sido muy valiente con las pulseras, pues esa noche podríamos haber acabado mal...pero que al final conseguí que tuviera el mejor final. Así que el día acabó bastante bien.
A partir de ahí de momento no han vuelto a salir los problemas, al contrario, el otro día se puso supertierno conmigo diciendo que valora muchísimo el esfuerzo que estoy haciendo, que me quiere más de lo que parece y que aunque no podamos vernos cada día él me echa mucho de menos, que se acuerda de mí cuando está corrigiendo y que hay muchos momentos en los que me necesita a su lado.
El último día de Noviembre, le entregué un calendario de adviento que había hecho yo (esos calendarios que tienen ventanitas donde comúnmente hay chocolatinas y vas contando los días hasta que llega Navidad). En ese calendario había una foto nuestra, un Feliz Navidad y 27 ventanitas (27? Sí, hasta el día en que haremos 13 meses). Y entonces, en cada ventanita, le puse un "Vale por...", es decir, un vale por alguna cosa para hacer juntos o regalarle que podrá usar en el momento que quiera. El calendario lo hice en cartulina y quedó muy chulo, lo malo es que las ventanitas no se cerraban del todo... Cuando se lo dejé en la mesita y lo vio se rió, y lo primero que hizo fue abrir tres o cuatro ventanas, qué curioso que es él! Y entonces me preguntó cómo iba y le dije que supuestamente se abría uno por día pero que no importaba...y ya me dijo que lo miraría esa noche con calma, y que vaya sorpresitas que le hago, que soy genial y que no sabe cómo saco tiempo para todo! La próxima vez que lo vi se reía de los vales diciendo que ahora podría usarlos cuando quisiera si era verdad que los podía usar, y se ve que le hizo mucha gracia lo del calendario. Así que creo que por fin estamos en un buen momento, con el agua calmada y tranquila.
Ahora estamos de puente y por fin tenemos días para descansar, aunque él tenga que corregir dos exámenes y yo tenga que hacer algún trabajo para la universidad, pero aún así, estamos muy bien juntos y echándonos de menos, deseando poder vernos. A ver si estos días podemos hacer una escapadita juntos por ahí, sería la mejor forma de poner punto y final a estos meses que han sido tan duros.
5 de diciembre de 2007
18 de noviembre de 2007
Días duros
Llevo muchos días sin escribir, durante esta semana volví a estar de bajon anímico. El jueves fue un día duro pues tuve una discusión con mi hermano, bueno, él dijo cosas sobre mí y yo escuché y callé. Me fui a la cama y apagué el movil, necesitaba desconectar, irme al mundo de los sueños donde seguramente estaría mejor que en la realidad, o al menos no sería consciente de ella.
Durante el rato que tuve el movil apagado mi pareja me envió un sms que no vi hasta horas más tarde y que sólo contesté friamente con un buenas noches y dulces sueños, pues me encontraba demasiado mal para decirle cualquier otra cosa y no quería que supiera que estaba tan mal ni contagiarle mi estado de ánimo o que se preocupara. Él entendió que me había enfadado y me contestó igual de breve. Esa noche no pude dormir, una hora más tarde le envié un mensaje diciendole que no podía dormir, que me encontraba mal, que no podía remontar el vuelo y q se me hacía dificil sin el apoyo de mi familia o amigos porque no saben que estoy mal, q solo le tengo a él y que la brevedad de mi mensaje era por eso, porque no quería q se preocupara o contagiarle mi estado de animo y q le quiero mas q nunca. No me contestó, supuse q tendría el movil apagado, porque a diferencia de su movil con el mío no puedo saber si lo tiene apagado o encendido. Al dia siguiente le volvi a enviar un sms diciendole si podia pasar, que ya me encontraba mucho mejor, q el dia anterior habia sido duro porque se me habian juntado demasiadas cosas. Me contestó horas mas tarde proponiendome para quedar a lo q accedí, aunque sabia q estaba raro y q algo pasaba.
Cuando llegué al coche me saludó algo frío y al encaminarnos para su casa me estuvo hablando, diciendo q él se sentia muy presionado, q no era feliz y q sé q no es feliz, q le habia apagado el movil porque aquel dia no habiamos quedado, cosa q no era así, y q habia q plantearnos de nuevo si valia la pena seguir con la relación porque él no puede renunciar a su vida por mí, q está muy cansado y parece q no hay un acople en nuestras vidas. Acabé llorando. Llegamos a casa y nos acostamos en la cama, hablamos un poco, pasaron las horas y nos levantamos, nos abrazamos y me llevo de nuevo a casa diciendome q él no quiere hacerme daño porque no me lo merezco.
Todo esto fue el viernes y ayer volvimos a quedar.
Me dijo que quedaríamos algo mas tarde porque todavia no habia comido, le dije por mensaje que le iba a proponer ir al cine pero q ya veia q no y me llamo. Me dijo de ir al cine, q la pelicula q queriamos ver empezaba a las 20 h. y q entonces tendríamos q quedar en ese momento, q él ya comería luego a la noche y le dije q no sabía...me pregunto porqué, si no me apetecía y antes de dejarme decirle algo me dijo que dentro de un rato me decía la hora en q quedabamos. Así quedamos a las 20 h. y me preguntó q porqué no queria ir al cine y le dije q porque quería q él comiera, entonces acabamos yendo a un centro comercial donde puedo comer mis patatas fritas y él lo q se le apetezca (pues en todo este año de relación sólo me ha visto comer patatas fritas, sí, soy algo especial con las comidas...). Acabamos de comer/cenar a las 22 h. y miramos la cartelera del cine del centro comercial y entramos a ver una pelicula. Cuando salimos me llamaron mis padres, diciendo q se iban al hospital q iban a operar a una prima pequeña mia del apendice, q cenara fuera q ellos vendrían tarde. Mi pareja y yo fuimos a coger el coche y una vez dentro me preguntó qué queria hacer, si irme a mi casa o ir a la suya un ratito. Yo no contesté porque realmente se me apetecia ir a su casa pero ya era algo tarde. Me preguntó si podia decir en casa q me quedaba a dormir fuera y le dije q podia intentarlo, llamé a mi madre y le dije q me quedaba en casa del hermano de una amiga (q viviria en la otra punta de mi ciudad) y mi madre me dijo q si era cierto q iba alli q sí me dejaba (pues el dia de mi cumpleaños descubrieron q no me quedé a dormir en casa de la amiga q habia dicho y me tuve q inventar q estaba en casa de otra amiga, cuando obviamente estaba en casa de mi pareja).
Eran las 00,30 y fuimos a la ciudad de mi pareja, a unos 15 km. de la mía y del centro comercial. Nos acostamos a la 1,30 e intentamos dormir aunque hacia mucho frio. A las 3 sonó mi movil q estaba en mi mesita. Medio adormilada miré la pantalla del movil, era mi padre. Lo cojo y me pregunta de malas maneras q dónde estoy, q le diga la calle q vienen a por mí en coche, q se han dejado las llaves y no pueden entrar. Me pongo algo nerviosa pues mi padre estaba notablemente cabreado al intuir y comentar q le estaba mintiendo de nuevo, le dije q no sabía la calle (realmente soy muy mala para las calles y no conozco ninguna de la parte de la ciudad donde se suponia q estaba) y me dijo q se lo preguntara a mi amiga, a la cual cosa le respondi q estaba dormida y entonces le dije q ya iba yo para casa y se las daba, él insistió en venir en coche y le dije q quedabamos en el ayuntamiento q ya me quedría a dormir en casa pero q tardaría un poco, pues ya estabamos acostadas.
Nos tuvimos q vestir rápido e ir corriendo a por el coche. Por el camino mi pareja me dijo q tendría q haber tenido una respuesta preparada (pero si habia improvisado sobre la marcha! Tanto el quedarme a dormir como la conversación telefonica) y q estas cosas las deberiamos de evitar no dejandonos llevar por lo q nos apetece en ese momento, q es ahi donde le fallo un poco...(pero si la idea fue suya...). Me dijo q tanto para esta vez como para otras q por favor no saliera su nombre, q a mí solo me echarían bronca pero q la tomarían con él y q eso haría acabar con nuestra relación... Y bueno, después de dejarme en un lugar estratégico cerca de donde estaban mis padres esperando para q no me vieran salir del coche, me meti por las callejuelas de la zona antigua, miré el cartel de la primera calle q encontré y llegué al lugar donde me esperaban mis padres. Como es de suponer, estaban enfadados. Mi padre me preguntó el nombre de la calle y me dijo q ahora iriamos con el coche y se la enseñara. Le dije el nombre de la calle y que era una callejuela donde no podia pasar con el coche. Volvimos para casa y de camino me dijo q todo lo q le habia dicho sonaba a tapujos, q le tenia q decir la verdad, q a él le daba igual con quién estaba pero q quería saber dónde estaba yo y q al final me acabará poniendo limites en mis salidas (aunque de hecho, ya los tenía...estar a las 12 en casa, aunque no pasaba nada si llegaba 15 minutos tarde).
Así q todo esto era lo q faltaba para q mi estado de ánimo esté cada vez peor, anoche necesitaba realmente pasarla con mi pareja pues ambos hemos pasado unos días duros.
Lo bueno es q no nos han descubierto, me echaron una bronca y tuve q apechugar con ella. Lo malo, q mis padres no confian en mí.
Durante el rato que tuve el movil apagado mi pareja me envió un sms que no vi hasta horas más tarde y que sólo contesté friamente con un buenas noches y dulces sueños, pues me encontraba demasiado mal para decirle cualquier otra cosa y no quería que supiera que estaba tan mal ni contagiarle mi estado de ánimo o que se preocupara. Él entendió que me había enfadado y me contestó igual de breve. Esa noche no pude dormir, una hora más tarde le envié un mensaje diciendole que no podía dormir, que me encontraba mal, que no podía remontar el vuelo y q se me hacía dificil sin el apoyo de mi familia o amigos porque no saben que estoy mal, q solo le tengo a él y que la brevedad de mi mensaje era por eso, porque no quería q se preocupara o contagiarle mi estado de animo y q le quiero mas q nunca. No me contestó, supuse q tendría el movil apagado, porque a diferencia de su movil con el mío no puedo saber si lo tiene apagado o encendido. Al dia siguiente le volvi a enviar un sms diciendole si podia pasar, que ya me encontraba mucho mejor, q el dia anterior habia sido duro porque se me habian juntado demasiadas cosas. Me contestó horas mas tarde proponiendome para quedar a lo q accedí, aunque sabia q estaba raro y q algo pasaba.
Cuando llegué al coche me saludó algo frío y al encaminarnos para su casa me estuvo hablando, diciendo q él se sentia muy presionado, q no era feliz y q sé q no es feliz, q le habia apagado el movil porque aquel dia no habiamos quedado, cosa q no era así, y q habia q plantearnos de nuevo si valia la pena seguir con la relación porque él no puede renunciar a su vida por mí, q está muy cansado y parece q no hay un acople en nuestras vidas. Acabé llorando. Llegamos a casa y nos acostamos en la cama, hablamos un poco, pasaron las horas y nos levantamos, nos abrazamos y me llevo de nuevo a casa diciendome q él no quiere hacerme daño porque no me lo merezco.
Todo esto fue el viernes y ayer volvimos a quedar.
Me dijo que quedaríamos algo mas tarde porque todavia no habia comido, le dije por mensaje que le iba a proponer ir al cine pero q ya veia q no y me llamo. Me dijo de ir al cine, q la pelicula q queriamos ver empezaba a las 20 h. y q entonces tendríamos q quedar en ese momento, q él ya comería luego a la noche y le dije q no sabía...me pregunto porqué, si no me apetecía y antes de dejarme decirle algo me dijo que dentro de un rato me decía la hora en q quedabamos. Así quedamos a las 20 h. y me preguntó q porqué no queria ir al cine y le dije q porque quería q él comiera, entonces acabamos yendo a un centro comercial donde puedo comer mis patatas fritas y él lo q se le apetezca (pues en todo este año de relación sólo me ha visto comer patatas fritas, sí, soy algo especial con las comidas...). Acabamos de comer/cenar a las 22 h. y miramos la cartelera del cine del centro comercial y entramos a ver una pelicula. Cuando salimos me llamaron mis padres, diciendo q se iban al hospital q iban a operar a una prima pequeña mia del apendice, q cenara fuera q ellos vendrían tarde. Mi pareja y yo fuimos a coger el coche y una vez dentro me preguntó qué queria hacer, si irme a mi casa o ir a la suya un ratito. Yo no contesté porque realmente se me apetecia ir a su casa pero ya era algo tarde. Me preguntó si podia decir en casa q me quedaba a dormir fuera y le dije q podia intentarlo, llamé a mi madre y le dije q me quedaba en casa del hermano de una amiga (q viviria en la otra punta de mi ciudad) y mi madre me dijo q si era cierto q iba alli q sí me dejaba (pues el dia de mi cumpleaños descubrieron q no me quedé a dormir en casa de la amiga q habia dicho y me tuve q inventar q estaba en casa de otra amiga, cuando obviamente estaba en casa de mi pareja).
Eran las 00,30 y fuimos a la ciudad de mi pareja, a unos 15 km. de la mía y del centro comercial. Nos acostamos a la 1,30 e intentamos dormir aunque hacia mucho frio. A las 3 sonó mi movil q estaba en mi mesita. Medio adormilada miré la pantalla del movil, era mi padre. Lo cojo y me pregunta de malas maneras q dónde estoy, q le diga la calle q vienen a por mí en coche, q se han dejado las llaves y no pueden entrar. Me pongo algo nerviosa pues mi padre estaba notablemente cabreado al intuir y comentar q le estaba mintiendo de nuevo, le dije q no sabía la calle (realmente soy muy mala para las calles y no conozco ninguna de la parte de la ciudad donde se suponia q estaba) y me dijo q se lo preguntara a mi amiga, a la cual cosa le respondi q estaba dormida y entonces le dije q ya iba yo para casa y se las daba, él insistió en venir en coche y le dije q quedabamos en el ayuntamiento q ya me quedría a dormir en casa pero q tardaría un poco, pues ya estabamos acostadas.
Nos tuvimos q vestir rápido e ir corriendo a por el coche. Por el camino mi pareja me dijo q tendría q haber tenido una respuesta preparada (pero si habia improvisado sobre la marcha! Tanto el quedarme a dormir como la conversación telefonica) y q estas cosas las deberiamos de evitar no dejandonos llevar por lo q nos apetece en ese momento, q es ahi donde le fallo un poco...(pero si la idea fue suya...). Me dijo q tanto para esta vez como para otras q por favor no saliera su nombre, q a mí solo me echarían bronca pero q la tomarían con él y q eso haría acabar con nuestra relación... Y bueno, después de dejarme en un lugar estratégico cerca de donde estaban mis padres esperando para q no me vieran salir del coche, me meti por las callejuelas de la zona antigua, miré el cartel de la primera calle q encontré y llegué al lugar donde me esperaban mis padres. Como es de suponer, estaban enfadados. Mi padre me preguntó el nombre de la calle y me dijo q ahora iriamos con el coche y se la enseñara. Le dije el nombre de la calle y que era una callejuela donde no podia pasar con el coche. Volvimos para casa y de camino me dijo q todo lo q le habia dicho sonaba a tapujos, q le tenia q decir la verdad, q a él le daba igual con quién estaba pero q quería saber dónde estaba yo y q al final me acabará poniendo limites en mis salidas (aunque de hecho, ya los tenía...estar a las 12 en casa, aunque no pasaba nada si llegaba 15 minutos tarde).
Así q todo esto era lo q faltaba para q mi estado de ánimo esté cada vez peor, anoche necesitaba realmente pasarla con mi pareja pues ambos hemos pasado unos días duros.
Lo bueno es q no nos han descubierto, me echaron una bronca y tuve q apechugar con ella. Lo malo, q mis padres no confian en mí.
11 de noviembre de 2007
Empezando a ver el sol
Primero de todo, he de agradeceros que depositeis vuestro tiempo en leer mi blog y mis palabras, pues sinceramente cuando empecé a escribir pensé que nadie sería capaz de leerme (sobretodo con lo que me extiendo!) y mucho menos de dejar algún comentario (y que ese comentario fuera de ánimo). Así que ha sido una grata sorpresa saber que detrás de esta pantalla se encuentran personas que acceden a mi corazón y lo tratan con cariño y buenas palabras. Gracias ;)
Después de daros las gracias, decir que ayer por fin vi a mi pareja, aunque dudé sobre ir a verlo o no, pues sabía que dependiendo de cómo fuera mi tarde con él estaría de un ánimo o de otro. Él estuvo tiernísimo desde el primer momento en que me subí al coche. Se había dado cuenta que esta semana estaba baja de ánimos y quería hacerme saber que le tengo ahí, que aunque apenas nos veamos sigue estando ahí, pensando en mí, echándome de menos. El resto de la tarde siguió igual de tierno e intentó hacerme entender que esta situación será así hasta dentro de pocos años cuando pueda irme a vivir con él, si es que deseo vivir con él, y que de momento tengo que hacer un pequeño esfuerzo. Claro que deseo convivir con él, pero, como todo, es cuestión de tiempo. Nuestra situación es dificil, algún día os contaré cómo le conocí, pues nuestra historia bien podría ser el guión de alguna película romanticona. Os adelanto algo: fue mi profesor.
Por tanto, nuestra relación es bastante complicada y de momento lo llevamos en secreto. Durante 11 meses él ha tenido muchas dudas, de si hacía lo correcto o no, de sí me iba a hacer daño, etc. pero dice que mi seguridad y mi confianza tanto en él como en nuestra relación ha hecho que sigamos adelante. Y aquí estamos, a casi dos semanas de hacer un año de relación, superando obstáculos, respetándonos y sobretodo, queriéndonos.
Él es el sol que ilumina mi día a día, quien me da fuerzas para seguir adelante y no tirar la toalla, quien me da la mano para levantarme y caminar a mi lado, es el rayo de luz que me devolvió la vida. Sé que soy afortunada al tenerle, que es lo más preciado que tengo y que no quiero dejarle escapar, por eso no debo dejarme caer sino seguir de pie contra viento y marea, con la fuerza que me da sólo con una mirada suya.
Me lo dijo ayer, tengo que remontar el vuelo, pero lo que no sabe es que él es mis alas para hacerlo y es quien me ayuda a ver el sol tras la tormenta.
Después de daros las gracias, decir que ayer por fin vi a mi pareja, aunque dudé sobre ir a verlo o no, pues sabía que dependiendo de cómo fuera mi tarde con él estaría de un ánimo o de otro. Él estuvo tiernísimo desde el primer momento en que me subí al coche. Se había dado cuenta que esta semana estaba baja de ánimos y quería hacerme saber que le tengo ahí, que aunque apenas nos veamos sigue estando ahí, pensando en mí, echándome de menos. El resto de la tarde siguió igual de tierno e intentó hacerme entender que esta situación será así hasta dentro de pocos años cuando pueda irme a vivir con él, si es que deseo vivir con él, y que de momento tengo que hacer un pequeño esfuerzo. Claro que deseo convivir con él, pero, como todo, es cuestión de tiempo. Nuestra situación es dificil, algún día os contaré cómo le conocí, pues nuestra historia bien podría ser el guión de alguna película romanticona. Os adelanto algo: fue mi profesor.
Por tanto, nuestra relación es bastante complicada y de momento lo llevamos en secreto. Durante 11 meses él ha tenido muchas dudas, de si hacía lo correcto o no, de sí me iba a hacer daño, etc. pero dice que mi seguridad y mi confianza tanto en él como en nuestra relación ha hecho que sigamos adelante. Y aquí estamos, a casi dos semanas de hacer un año de relación, superando obstáculos, respetándonos y sobretodo, queriéndonos.
Él es el sol que ilumina mi día a día, quien me da fuerzas para seguir adelante y no tirar la toalla, quien me da la mano para levantarme y caminar a mi lado, es el rayo de luz que me devolvió la vida. Sé que soy afortunada al tenerle, que es lo más preciado que tengo y que no quiero dejarle escapar, por eso no debo dejarme caer sino seguir de pie contra viento y marea, con la fuerza que me da sólo con una mirada suya.
Me lo dijo ayer, tengo que remontar el vuelo, pero lo que no sabe es que él es mis alas para hacerlo y es quien me ayuda a ver el sol tras la tormenta.
9 de noviembre de 2007
Cansada
Al final el otro día mi pareja me envió un mensaje a media tarde preguntando cómo estaba, le dije que podría estar mejor ya que no era una de mis mejores semanas. Al cabo de una hora le volví a enviar un mensaje diciéndole que le echo mucho de menos y que se me hace dificil no verle y no escucharle, ya que malacostumbré a verle casi cada día durante tres años seguidos, aunque en aquel entonces todavía no era mi pareja.
Al rato me llamó, quería escuchar mi voz y saber cómo estaba, decía que aún si no le hubiera escrito de nuevo me iba a llamar igualmente, que él también me echa de menos y no me olvida, que me tiene presente, pero que el trabajo le come mucho tiempo, tanto cuando está en él como cuando está en casa. Yo lo entiendo, lo comprendo y sé que es así, pero también sé que podríamos vernos mucho más si ambos pusieramos de nuestra parte, pues aunque él me dice que tengo su casa a mi disposición para si algún día quiero ir a estudiar y sé que podría ser así y que sería buena excusa para estar ambos juntos y no perder el tiempo, pero en cambio no noto que sea así de verdad. A principio de curso fui a la biblioteca a mirar algo y de camino a casa le envié un mensaje diciéndole si quería que cogiera el autobus para ir a su casa y así vernos y trabajar un poco, pero me dijo que mejor no, que ya quedaríamos otro día. Otra vez, como él tiene algunos libros que me podían ayudar en la realización de un trabajo para la uni, le dije de ir un momento en autobus, ojear los libros y hablar con él sobre el trabajo, pero al final le dije que mejor ya iba otro día. Pues me llamó diciéndome que ya venía en coche para mi ciudad. Cuando fui al lugar donde quedamos estaba en medio de la calle y me dijo que podíamos ir a una librería como excusa para estar un rato juntos pero que estaríamos poco rato que él tenía trabajo. Me desilusioné y no estuve cómoda en la librería, pues notaba que estabamos perdiendo el tiempo, que estabamos haciendo el paripé, yo realmente quería haber ido a su casa a mirar aquellos libros, no era una simple excusa para vernos, pero él se lo tomó así. Al final él se fue para casa y yo para la mía después de estar hora y media juntos. Horas más tarde me dijo por mensaje que me había notado rara y que no le gustaba cuando me cierro en banda, pero no le dije por qué estuve así. Pues por todo eso siento que no puedo ir a visitarle cuando me apetezca, a parte de que sé que tiene trabajo y no le quiero interrumpir, porque además luego él me tiene que traer en coche a mi ciudad y ya supone perder más el tiempo.
Por eso es que ya apenas nos vemos y sólo nos vemos el sábado por la tarde y bien entrada la tarde. Esta semana he estado mala, con tos, la garganta irritada, fiebre, etc. anoche incluso estuve devolviendo y él ha estado más o menos preocupado por mí, insistiendo en que fuera al médico. Hoy no fui a clase y ahora acabo de recibir un mensaje suyo preguntando cómo estaba y si fui o no a clase, que él está en casa y que ya ha ido a hacer la compra. No he ido al médico, ni voy a ir. Para eso soy demasiado cabezota, tanto como él. Pero ese es otro tema.
Ahora estoy cansada, como le dije en un mensaje, no es una de mis mejores semanas. Hace un año me levantaba cada día porque sabía, no ya que lo iba a ver, sino porque cabía la mínima posibilidad de que le viera, y así era, la mayoría de días lo veía. Ahora, que sé que no existe esa posibilidad, no tengo ganas de levantarme, no hay razón para hacerlo. Estoy volviéndome a desilusionarme con todo, con las clases, y eso que este año he empezado la carrera y debería estar bastante ilusionada, desilusionada con mi vida.
No me quedan fuerzas para seguir luchando, cada vez tengo menos hambre, y eso sumado a que ya de por sí como poco hace que esté baja en defensas y acabe resfriada a la mínima que coja frío. Estoy cansada tanto mentalmente como físicamente, a veces tengo ganas de irme lejos durante una temporada y olvidarme de todo lo que me aferra aquí. Pero tengo miedo a que si me voy no sea capaz de volver nunca. Tampoco tengo ningún lugar a donde ir, tampoco puedo desconectar de la noche a la mañana de una vida que poco a poco va dejando de ser mía. No es tan fácil la vida, nadie dijo que lo fuera.
Tengo 18 años y no es la primera vez que me encuentro exhausta y cansada, sin fuerzas para levantarme, dejándome llevar por el peso de la gravedad, cayendo sin acabar de caer, muriendo sin acabar de morir, viviendo sin vivir. Quizá se deba a que siempre he tenido miedo a vivir, mi mayor miedo es la vida, no la muerte. Soy yo la única que pone barreras a mi felicidad, la única que pone una coraza entre mi mundo y el de los demás, que impide que alguien penetre, que acabe conociéndome. Pues sé que seré más vulnerable a aquel que me conozca como soy, por eso pocas personas me conocen, porque no me dejo conocer. Es fácil que alguien entre en mi corazón y permanezca en él, pero es muy difícil que alguien sepa qué se va a encontrar cuando entra en mi corazón. Por eso pocas personas son las que arriban al fondo de él. Ni siquiera sé si yo he llegado alguna vez.
Sólo sé que mi corazón se va quedando sin fuerzas y que ahora late lentamente, sin prisa.
Al rato me llamó, quería escuchar mi voz y saber cómo estaba, decía que aún si no le hubiera escrito de nuevo me iba a llamar igualmente, que él también me echa de menos y no me olvida, que me tiene presente, pero que el trabajo le come mucho tiempo, tanto cuando está en él como cuando está en casa. Yo lo entiendo, lo comprendo y sé que es así, pero también sé que podríamos vernos mucho más si ambos pusieramos de nuestra parte, pues aunque él me dice que tengo su casa a mi disposición para si algún día quiero ir a estudiar y sé que podría ser así y que sería buena excusa para estar ambos juntos y no perder el tiempo, pero en cambio no noto que sea así de verdad. A principio de curso fui a la biblioteca a mirar algo y de camino a casa le envié un mensaje diciéndole si quería que cogiera el autobus para ir a su casa y así vernos y trabajar un poco, pero me dijo que mejor no, que ya quedaríamos otro día. Otra vez, como él tiene algunos libros que me podían ayudar en la realización de un trabajo para la uni, le dije de ir un momento en autobus, ojear los libros y hablar con él sobre el trabajo, pero al final le dije que mejor ya iba otro día. Pues me llamó diciéndome que ya venía en coche para mi ciudad. Cuando fui al lugar donde quedamos estaba en medio de la calle y me dijo que podíamos ir a una librería como excusa para estar un rato juntos pero que estaríamos poco rato que él tenía trabajo. Me desilusioné y no estuve cómoda en la librería, pues notaba que estabamos perdiendo el tiempo, que estabamos haciendo el paripé, yo realmente quería haber ido a su casa a mirar aquellos libros, no era una simple excusa para vernos, pero él se lo tomó así. Al final él se fue para casa y yo para la mía después de estar hora y media juntos. Horas más tarde me dijo por mensaje que me había notado rara y que no le gustaba cuando me cierro en banda, pero no le dije por qué estuve así. Pues por todo eso siento que no puedo ir a visitarle cuando me apetezca, a parte de que sé que tiene trabajo y no le quiero interrumpir, porque además luego él me tiene que traer en coche a mi ciudad y ya supone perder más el tiempo.
Por eso es que ya apenas nos vemos y sólo nos vemos el sábado por la tarde y bien entrada la tarde. Esta semana he estado mala, con tos, la garganta irritada, fiebre, etc. anoche incluso estuve devolviendo y él ha estado más o menos preocupado por mí, insistiendo en que fuera al médico. Hoy no fui a clase y ahora acabo de recibir un mensaje suyo preguntando cómo estaba y si fui o no a clase, que él está en casa y que ya ha ido a hacer la compra. No he ido al médico, ni voy a ir. Para eso soy demasiado cabezota, tanto como él. Pero ese es otro tema.
Ahora estoy cansada, como le dije en un mensaje, no es una de mis mejores semanas. Hace un año me levantaba cada día porque sabía, no ya que lo iba a ver, sino porque cabía la mínima posibilidad de que le viera, y así era, la mayoría de días lo veía. Ahora, que sé que no existe esa posibilidad, no tengo ganas de levantarme, no hay razón para hacerlo. Estoy volviéndome a desilusionarme con todo, con las clases, y eso que este año he empezado la carrera y debería estar bastante ilusionada, desilusionada con mi vida.
No me quedan fuerzas para seguir luchando, cada vez tengo menos hambre, y eso sumado a que ya de por sí como poco hace que esté baja en defensas y acabe resfriada a la mínima que coja frío. Estoy cansada tanto mentalmente como físicamente, a veces tengo ganas de irme lejos durante una temporada y olvidarme de todo lo que me aferra aquí. Pero tengo miedo a que si me voy no sea capaz de volver nunca. Tampoco tengo ningún lugar a donde ir, tampoco puedo desconectar de la noche a la mañana de una vida que poco a poco va dejando de ser mía. No es tan fácil la vida, nadie dijo que lo fuera.
Tengo 18 años y no es la primera vez que me encuentro exhausta y cansada, sin fuerzas para levantarme, dejándome llevar por el peso de la gravedad, cayendo sin acabar de caer, muriendo sin acabar de morir, viviendo sin vivir. Quizá se deba a que siempre he tenido miedo a vivir, mi mayor miedo es la vida, no la muerte. Soy yo la única que pone barreras a mi felicidad, la única que pone una coraza entre mi mundo y el de los demás, que impide que alguien penetre, que acabe conociéndome. Pues sé que seré más vulnerable a aquel que me conozca como soy, por eso pocas personas me conocen, porque no me dejo conocer. Es fácil que alguien entre en mi corazón y permanezca en él, pero es muy difícil que alguien sepa qué se va a encontrar cuando entra en mi corazón. Por eso pocas personas son las que arriban al fondo de él. Ni siquiera sé si yo he llegado alguna vez.
Sólo sé que mi corazón se va quedando sin fuerzas y que ahora late lentamente, sin prisa.
7 de noviembre de 2007
Empezando a abrir el corazón
Empiezo a abrir mi corazón a todos vosotros sin saber muy bien qué me voy a encontrar en él. No sé cómo me encuentro hoy, es miércoles y no tengo clase, por tanto, demasiado tiempo para pensar, para sentir y para dejar de sentir.
Tengo pareja desde hace 11 meses, así que lo primero que encuentro cuando abro mi corazón es a él. Encuentro todo ese amor que me da y el que espera para ser dado a él, creo que ambos están en equilibrio, si es que el amor entiende de equilibrios.
Si busco un poquito más en mi corazón puedo encontrar a muchas más personas, personas que hoy en día siguen ahí, a mi lado, y personas que hace tiempo marcharon de mi vida pero que dejaron una huella, una huella que no me atrevo a calificar de buena o mala, el tiempo ya dirá.
Mi corazón ahora late lento, muy diferente a cuando estoy con él, entonces, late rápido, con fuerza, con una fuerza que sólo es capaz de darme él, una fuerza que me ayuda a vivir cada día, una fuerza que me anima a seguir luchando hacia delante, fuerza que me ayuda a seguir viva. Si no hubiera encontrado esa fuerza, si no se hubiera cruzado él en mi camino, hoy, hoy no sé si podría estar escribiendo esto, no sé dónde me encontraría ni siquiera si me encontraría en algún lugar.
Sí, lo he pasado mal. Con motivo o sin motivo, pero no puedo obviar que en el fondo de mi corazón, allí, casi enterrada, hay una herida que a veces se cierra y a veces se ensancha, una herida que a veces parece como si no estuviera y en cambio otras se hace presente en forma de dolor, de daño, de sufrimiento y duele. Esa herida no se cura, no cicratiza, ni creo que lo hará, estará ahí, a mi lado, en mi corazón, a veces presente y a veces ausente, pero eso sólo dependerá de mí.
Hoy en día todavía hay momentos en los que esa herida duele y en los que no puedo hacer nada más que dejar que unas lágrimas amargas recorran mi rostro apagado. Pero también hay días buenos, días en que esa herida parece que no existiera y en mi rostro se dibuja una sonrisa que es capaz de hacer sombra al sol. Todo depende del día.
Hoy es un día más, pero no sé si es de esos en los que la herida duele o en los que pasa desapercibida. Sólo sé que hoy estoy aquí y que él no está a mi lado. Ahora mismo él estará trabajando, luego llegará a casa cansado, comerá y quizá se eche una siesta. Despertará para seguir trabajando en casa, leerá un poco mientras la noche caiga y quizá piense en mí. Pero no me escribirá nada hasta bien entrada la noche, él no es como yo, no tiene la necesidad de escribirme un mensaje para ver cómo me encuentro, simplemente hace su vida y de vez en cuando se acuerda de mí, pero dice que me echa de menos y le creo, no porque tenga que creerle sino porque es capaz de demostrarlo. Pero a mí se me hace duro estar así, pasar el día sin apenas saber de él aunque sepa lo que está haciendo a cada momento pues la rutina es dueña de la vida de cada uno. Pero esta situación apenas lleva una semana, antes, le escribía mensajes al movil siempre que podía interrumpiendole o no, necesitaba saber como estaba, igual que ahora. Pero antes no habíamos tenido aquella conversación que está claro que me dejó tocada. Nuestra relación es complicada por muchas cosas, incluyendo que tanto él como yo somos bastante complicados de por sí.
A pesar de todo, nos queremos. A pesar de todo le tengo ahí cuando le necesito y él me tiene aquí. A pesar de todo estamos bien el uno con el otro cuando estamos juntos, estamos a gusto, cómodos y nos lo pasamos bien, incluso a veces me hace feliz. Es muy dificil hacer feliz a alguien que nunca ha sabido ser feliz, pero él es capaz de hacerlo. Me hace feliz y le quiero. ¿Qué más se puede ir? Que él también sea feliz...pero eso ya es más complicado.
Tengo pareja desde hace 11 meses, así que lo primero que encuentro cuando abro mi corazón es a él. Encuentro todo ese amor que me da y el que espera para ser dado a él, creo que ambos están en equilibrio, si es que el amor entiende de equilibrios.
Si busco un poquito más en mi corazón puedo encontrar a muchas más personas, personas que hoy en día siguen ahí, a mi lado, y personas que hace tiempo marcharon de mi vida pero que dejaron una huella, una huella que no me atrevo a calificar de buena o mala, el tiempo ya dirá.
Mi corazón ahora late lento, muy diferente a cuando estoy con él, entonces, late rápido, con fuerza, con una fuerza que sólo es capaz de darme él, una fuerza que me ayuda a vivir cada día, una fuerza que me anima a seguir luchando hacia delante, fuerza que me ayuda a seguir viva. Si no hubiera encontrado esa fuerza, si no se hubiera cruzado él en mi camino, hoy, hoy no sé si podría estar escribiendo esto, no sé dónde me encontraría ni siquiera si me encontraría en algún lugar.
Sí, lo he pasado mal. Con motivo o sin motivo, pero no puedo obviar que en el fondo de mi corazón, allí, casi enterrada, hay una herida que a veces se cierra y a veces se ensancha, una herida que a veces parece como si no estuviera y en cambio otras se hace presente en forma de dolor, de daño, de sufrimiento y duele. Esa herida no se cura, no cicratiza, ni creo que lo hará, estará ahí, a mi lado, en mi corazón, a veces presente y a veces ausente, pero eso sólo dependerá de mí.
Hoy en día todavía hay momentos en los que esa herida duele y en los que no puedo hacer nada más que dejar que unas lágrimas amargas recorran mi rostro apagado. Pero también hay días buenos, días en que esa herida parece que no existiera y en mi rostro se dibuja una sonrisa que es capaz de hacer sombra al sol. Todo depende del día.
Hoy es un día más, pero no sé si es de esos en los que la herida duele o en los que pasa desapercibida. Sólo sé que hoy estoy aquí y que él no está a mi lado. Ahora mismo él estará trabajando, luego llegará a casa cansado, comerá y quizá se eche una siesta. Despertará para seguir trabajando en casa, leerá un poco mientras la noche caiga y quizá piense en mí. Pero no me escribirá nada hasta bien entrada la noche, él no es como yo, no tiene la necesidad de escribirme un mensaje para ver cómo me encuentro, simplemente hace su vida y de vez en cuando se acuerda de mí, pero dice que me echa de menos y le creo, no porque tenga que creerle sino porque es capaz de demostrarlo. Pero a mí se me hace duro estar así, pasar el día sin apenas saber de él aunque sepa lo que está haciendo a cada momento pues la rutina es dueña de la vida de cada uno. Pero esta situación apenas lleva una semana, antes, le escribía mensajes al movil siempre que podía interrumpiendole o no, necesitaba saber como estaba, igual que ahora. Pero antes no habíamos tenido aquella conversación que está claro que me dejó tocada. Nuestra relación es complicada por muchas cosas, incluyendo que tanto él como yo somos bastante complicados de por sí.
A pesar de todo, nos queremos. A pesar de todo le tengo ahí cuando le necesito y él me tiene aquí. A pesar de todo estamos bien el uno con el otro cuando estamos juntos, estamos a gusto, cómodos y nos lo pasamos bien, incluso a veces me hace feliz. Es muy dificil hacer feliz a alguien que nunca ha sabido ser feliz, pero él es capaz de hacerlo. Me hace feliz y le quiero. ¿Qué más se puede ir? Que él también sea feliz...pero eso ya es más complicado.
Inicio del blog
Después de muchos intentos, después de muchos blogs, intentaré poner en éste lo que no he sido capaz de poner en ningún otro. Tengo un pseudónimo que apenas utilizo y que me otorga anonimato completo para lo que quiero hacer aquí, desnudar mi corazón.
Nunca he sido capaz de desnudarlo del todo, he escrito poesías, he escrito en algún otro blog o en un diario bajo llave cómo me sentía, pero nunca he estado cómoda para ser capaz de desnudar mi corazón sin miedo, por ello decido estar en el anonimato completo, bajo un nick que nada tiene que ver conmigo, bajo una identidad que no existe o que quizá soy yo más que nunca, alguien que no necesita juzgar ni ser juzgado, alguien que sólo estará aquí para desahogarse, para dejar atrás todo aquello que oprime su corazón.
No sé si soy cobarde al esconderme tras un disfraz que quizá es mi propia piel, no sé si soy valiente al atreverme a hacer lo que nunca hice, simplemente no sé si lo que hago está bien o mal, si es correcto o no, simplemente lo hago porque lo necesito. Necesito tener ese lugar donde poderme explayar sin miedo, supongo que en el fondo todas las personas necesitamos de ese lugar, un lugar donde cobijarnos, donde estar a gusto, donde poder ser sinceros con nosotros mismos. Por eso creo y espero que éste sea mi lugar.
Hasta la próxima.
Nunca he sido capaz de desnudarlo del todo, he escrito poesías, he escrito en algún otro blog o en un diario bajo llave cómo me sentía, pero nunca he estado cómoda para ser capaz de desnudar mi corazón sin miedo, por ello decido estar en el anonimato completo, bajo un nick que nada tiene que ver conmigo, bajo una identidad que no existe o que quizá soy yo más que nunca, alguien que no necesita juzgar ni ser juzgado, alguien que sólo estará aquí para desahogarse, para dejar atrás todo aquello que oprime su corazón.
No sé si soy cobarde al esconderme tras un disfraz que quizá es mi propia piel, no sé si soy valiente al atreverme a hacer lo que nunca hice, simplemente no sé si lo que hago está bien o mal, si es correcto o no, simplemente lo hago porque lo necesito. Necesito tener ese lugar donde poderme explayar sin miedo, supongo que en el fondo todas las personas necesitamos de ese lugar, un lugar donde cobijarnos, donde estar a gusto, donde poder ser sinceros con nosotros mismos. Por eso creo y espero que éste sea mi lugar.
Hasta la próxima.
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